miércoles, 10 de junio de 2009

NUEVA CAMPAÑA PANISTA

La ley prohíbe a los partidos utilizar los programas de gobierno en su propaganda política. Como evidentemente al PAN, la ley le vale madres, de plano debería aprovechar los maravillosos logros de Calderón y sus muchachos, y, con los elementos propios de las actuales campañas políticas –es decir, Photoshop y guerra sucia–, lanzarse de lleno a convencer a los electores.







Con esta propuesta de campaña, los promotores del voto nulo les harían los mandados.

lunes, 1 de junio de 2009

HOY HACE 42 AÑOS…

…que el Sargento Pimienta le enseñó a tocar a su banda: La Banda de Corazones Solitarios del Sargento Pimienta (obviamente).

Y la famosa portada de este famoso disco que salió a la luz el 1 de junio de 1967, ha sido parodiada infinidad de veces.

Desde los Simpson hasta Frank Zappa, pasando por el Museo del Estanquillo y el Palomazo Informativo, la famosa escena de la banda, rodeada de las personalidades más diversas, se ha reinterpretado una y otra vez.

Sin ir más lejos, en el apunte de acá abajo, reproduje la portada de El Chamuco, en su número de primer aniversario, en la que aparecemos La Banda del Club de Corazones Solitarios del Sargento Puñetas.

Y, yendo más lejos, hace 22 años, en 1987, quise celebrar el vigésimo aniversario de este disco haciendo mi propia versión, la cual se publicó en la revista Encuentro de la Juventud, que editaba, en ese entonces, el desaparecido CREA –cuyas siglas significaban algo que ya no recuerdo, pero que, se supone, tenía que ver con la juventud–.

Alrededor de la banda, hice un extraño collage que incluía, de manera arbitraria y absurda, una serie de personajes igual de arbitrarios y absurdos, como Sigmund Freud, Walter Gropius, Charles Linbergh y Brooke Shields. Ahí están también Rogelio Naranjo, Pancho Villa, dos imágenes de Clint Eastwood y un seguro servidor.



¿A qué otro personaje, de esta caprichosa lista, logran reconocer?

Sirva esta antiquísima ilustración para celebrar que hoy, hace 42 años, el Sargento Pimienta nos garantizó a todos pasar un rato espléndido.

ACTUALIZACIÓN SÓLO PARA CLAVADOS

Jorge Martín B. reconoció a casi todos los personajes –aunque a varios de ellos los nombra con seudónimos o con sus verdaderos nombres o con nombres clave–.

La verdad es que ni yo recuerdo el nombre de todos, pero haré el intento:

FILA SUPERIOR: John Lennon, Gustav Mahler, Tin Tan, Walter Gropius, Cantinflas, Aníbal Angulo (maestro de fotografía de la ENAP), Serrat, Guillermo Norecuerdosuapellido (reportero de la revista "Encuentro"), José Agustín y Yoko Ono.

SEGUNDA FILA: Sigmund Freud, Paul Simon, Jane Fonda, Ignacio Salazar (maestro de pintura de la ENAP), Dolores del Río, Naranjo, Ingrid Bergman, George Harrison y Robert De Niro.

TERCERA FILA: Bruce Springsteen, Rogelio Vizcaíno (director de la revista "Encuentro", de niño), Charles Lindbergh, David Bowie, Alfred Hitchcock, Clint Eastwood, Julio Cortázar, el monero Hernández en sus años mozos, Jean-Luc Godard, Mao, Blanca Dorantes (diseñadora de la revista "Encuentro"), Brigitte Bardot, la Gioconda (volteada) y Pancho Villa.

CUARTA FILA: John, Paul, Ringo y un cachito de George, un niño impúdico con la cabeza doblada que es Ángel Nomeacuerdoelapellido (sub director de la revista "Encuentro"), Louie Armstrong, Clint Eastwood, Luis Barragán, Madonna, Pedro Infante, James Dean, Elvis, Chaplin, el chico (Jackie Coogan), Brooke Shields y Picasso.

lunes, 25 de mayo de 2009

LA PORTADA DEL CHAMUCO

En cada reunión de El Chamuco, cuando terminamos de armar el número que vamos a entregar y comenzamos a medio planear el siguiente, se formula la pregunta que todos temen… Bueno, la pregunta que yo más temo: ¿A quién le toca la portada?

Cuando comenzó El Chamuco, en su primera época, a principios de 1996, yo llevaba sólo un año como caricaturista y tenía muchas ganas de hacer una portada. Pero, por ser un principiante, mis colegas tenían serias y razonadas dudas sobre la calidad del resultado.

No fue sino hasta el número siete que pude hacerla. Con todo y pánico escénico, me esmeré lo mejor que pude. La hice con acrílico, ya que las computadoras y el Photoshop eran sólo un sueño futurista e improbable. El resultado fue este:



Afortunadamente ese número de la revista se vendió bien. Es decir, no tuvimos que cerrar el changarro por un súbito desplome de ventas. Prueba superada.

Durante toda la primera época, hice algunas portadas que me gustaron y, sobre todo, que me divirtieron mucho, como ésta del primer aniversario (que tampoco está hecha en Photoshop, sino –aunque usted no lo crea– toda A MANITA). Por cierto, la única portada de El Chamuco, en la cual aparecemos los hijos del Averno:



O bien, esta parodia de "Men in black" (también sin Photoshop. Ese resplandor que ven está hecho con acrílico):



Más recientemente, en esta nueva época, ya les he comentado de portadas como ésta… o como ésta.

Pues bien. Nuevamente llegó la pregunta temida y, sobre todo, la respuesta aún más temida. Me toca la portada. Y no sé qué hacer.

Invito a los lectores de este blog tamaño carta a que sufran conmigo…

Empecemos con un horrible boceto…



Seguimos con un primer trazo…



¡Gulp!, me temo que el "horrible boceto" tiene más gracia que el dibujo más acabado. He aquí el primer entintado:



Luego viene el indispensable y maravilloso "ashurado", o, lo que es lo mismo, las miles y miles de rayitas que han aumentado mis dioptrías de una manera alarmante.



(Se me ocurrió incorporar en la misma ilustración, el cabezal de El Chamuco. ¿Cómo ven?)

Dee! me pregunta que con qué entinto. Pos… con tinta.

El entintado general lo hago con plumilla, la cual permite dar diversas calidades de línea. Los detalles más finos del ashurado los hago con un estilógrafo punto ultra fino, de esos que, cuando se tapan, no hay poder humano sobre la tierra que logre destaparlos, y lo único que queda es tirarlos a la basura y comprar uno nuevo.

Finalmente, aquí está la ilustración terminada.



Utilicé una combinación de colores basada en un experimento que se hizo en un laboratorio de la Universidad de Baltimore, el cual demostró que 98% de las personas que veía estos colores en la portada de una revista en un puesto de periódicos, la compraba inmediatamente.

¿Qué esperan?

lunes, 18 de mayo de 2009

jueves, 14 de mayo de 2009

DERECHO DE RÉPLICA

Les confieso algo: yo estuve con Carlos Ahumada en esta mesa:



Pero para mi mala suerte, nunca me dio ni un centavo. Ni en bolsas del súper, ni mucho menos en ligas ni en maletas.

En 2003, varios meses antes de los "videoescándalos", Raymundo Riva Palacio me buscó para invitarme a colaborar en un nuevo periódico que próximamente saldría al mercado: El Independiente. Riva Palacio y Javier Solórzano serían los directores y me invitaban a ser el cartonista editorial. El proyecto nunca me interesó, pero me daba mucha curiosidad. Argumenté que el trabajo que hacía en ese entonces en Milenio, con Helguera, me obligaba a consultar con este último una eventual salida de ese diario. Raymundo aprovechó esto para extender la invitación a El Independiente a Helguera, e incluso a El Fisgón.

Días después, para tratar de convencernos, nos concertó una cita con el empresario dueño del periódico en ciernes, un tal Carlos Ahumada. El rumor de que Ahumada tenía un romance con Rosario Robles ya era conocido. Así que el morbo nos llevó de la mano a las oficinas de Ahumada en Av. Revolución. La decepción fue enorme. Ahumada resultó ser un tipo totalmente pedestre que, a duras penas, lograba hilar una idea coherente. Ya no digamos articular una frase completa. Sus mayores –y en ese momento supuse que únicos– conocimientos eran sobre futbol, así que, para intentar convencernos de colaborar en su periódico, utilizaba puras metáforas futboleras. Como yo sé muy poco de futbol, no le entendí absolutamente nada. Antes de irnos, nos pasó a un privado donde Solórzano y un par de personas más revisaban los números cero de El Indepenidente sobre la mesita redonda que, meses después, se volvería famosa en el triste programa de Brozo.

Al salir, lo único que pudimos pensar fue: "¿Qué le vio Rosario Robles a este pelmazo?".

En un cuarto, y último intento de convencernos de colaborar con ellos, Riva Palacio nos llevó a conocer las instalaciones del diario. Una vez que entramos a la oficina de Ahumada, sin que éste estuviera presente, le dije a Raymundo: "Si querías convencernos, la peor estrategia era llevarnos con Ahumada". "No sabe ni hablar", le dijo Helguera. Riva Palacio, con una media sonrisa, nos dijo. "Bueno… un intelectual no es…". "No", dije yo, "un intelectual, no; es un pendejo". No había acabado de decir eso, cuando Ahumada entró a la oficina. Si me escuchó o no, nunca lo supe.

El resto es historia.

Así que si Ahumada tiene algún video nuestro, en él aparecemos diciendo que es un pendejo.

(¡Demonios! Ahora entiendo por qué nunca me dio ninguna maleta llena de dinero).

La razón por la que un tipo con tan poco seso haya podido engatusar a casi toda la clase política en México, es porque ésta carece de cualquier escrúpulo, tiene una ambición desmedida y entiende muy bien las metáforas futboleras.

No cabe duda, con dinero baila el perro.

miércoles, 6 de mayo de 2009